Fue una época maravillosa, llena de importantes proyectos -como la instalación de los toldos en la archiconocida “Plaza Redonda” de Valencia, o en históricos edificios como el Restaurante “La Marcelina”-, pero Jose no olvidaba sus comienzos y jamás dejó de lado lo que le hizo ser tan grande: sus clientes de toda la vida, los del barrio. Ponía el mismo empeño en una gran obra para una constructora, como en la “Sra. Reme” que acudía a la tienda para que le repararan la persiana que se había estropeado. Quizá su éxito radicó en ese empeño de no olvidar sus orígenes y en hacer que cada reparación, cada instalación, cada proyecto…. en definitiva, cada cliente fuera UNICO.
En 1997, cuando el pequeño local de Juan Llorens, 60 ya no daba más de sí, dado el volumen de encargos que tenían, decidió dar el gran paso y trasladarse a un local más grande en el número 62 de la misma calle: Su actual ubicación.